LA NIÑA QUE SANA

De vuelta al origen

Puedes saber perfectamente qué no quieres seguir repitiendo y a la hora de la verdad vuelves a la misma situación.

Quizá te has prometido muchas veces que la próxima vez pondrás el límite antes. Que no volverás a entrar en esa discusión. Que dejarás de buscar fuera la confirmación de que estás haciendo lo correcto. Que no vas a conformarte otra vez con algo que sabes que no quieres.

Que esta vez no vas a dejar que el miedo decida por ti. Y lo tienes clarísimo. Hasta que llega el momento. Alguien se distancia y vuelve el miedo. Alguien cuestiona una decisión que tenías clara y empiezas a dudar.

Quieres decir que no, pero antes de hacerlo ya estás pensando cómo explicarlo para que nadie se enfade contigo. O vuelves a buscar la aprobación de alguien que, racionalmente, sabes que no debería decidir cuánto vales.

¿Por qué sigo haciendo esto si sé perfectamente que no quiero vivir así?

Porque entender lo que te pasa y conseguir responder de una manera diferente cuando vuelve a ocurrir no son la misma cosa.

No para que entiendas un poco más tu historia.

DE VUELTA AL ORIGEN · LA NIÑA QUE SANA
Acceso de por vida

Puede que lo tuyo ni siquiera se parezca a «un gran problema»

A veces son cosas tan cotidianas que has terminado pensando: «Yo simplemente soy así». Le das vueltas durante horas a una conversación, revisas tres veces un mensaje antes de enviarlo o te sientes culpable justo después de poner un límite.

Quizá notas a tu pareja diferente y, aunque te diga que no pasa nada, empiezas a buscar señales de que algo ha cambiado. O sabes que una relación no te conviene, pero te cuesta muchísimo soltarla. Te comparas, te exiges, sostienes a todo el mundo y, cuando eres tú quien necesita algo, ni siquiera sabes cómo pedirlo.

Puede que objetivamente tu vida esté bien y, aun así, tú no termines de sentirte bien dentro de ella. Y quizá has llegado hasta aquí porque ha vuelto a pasar: otra vez has aguantado demasiado, has dicho que sí cuando querías decir que no o has entendido perfectamente lo que ocurría mientras lo estabas repitiendo.

No hace falta que haya sucedido nada espectacular para decidir que ya no quieres seguir viviendo determinadas situaciones de la misma manera.

Y probablemente no sea porque te falte información

Puede que hayas leído muchísimo, escuchado podcasts, hecho cursos, meditado, ido a terapia o trabajado tus heridas. Incluso puede que seas capaz de explicar con claridad de dónde vienen muchas de tus reacciones. Todo eso puede haberte ayudado, pero no significa que lo que sabes se traduzca siempre en cómo respondes.

Sabes que tu pareja actual no es la persona que te hizo daño y aun así sientes miedo cuando se distancia. Sabes que poner límites es sano, pero aparece la culpa. Entiendes que una crítica no define quién eres y puedes pasarte el resto del día dándole vueltas.

Puedes conocer perfectamente tu historia y seguir reaccionando desde ella. La Niña Que Sana está pensada para trabajar precisamente esa distancia entre lo que ya comprendes y lo que todavía se activa.

El problema no es lo que aprendiste entonces.
El problema es seguir necesitándolo ahora.

Puedes cuidar maravillosamente a todo el mundo y sentirte incómoda cuando eres tú quien necesita ser cuidada. 

Muchas de las formas en las que hoy reaccionas tuvieron sentido en algún momento. Quizá callarte evitaba problemas, estar pendiente del estado emocional de los demás te ayudaba a anticiparte o hacerlo todo perfecto era la forma de conseguir reconocimiento.

Pero los años pasan y algunas de esas respuestas siguen apareciendo aunque hoy tengas otra vida, más recursos y otras posibilidades. Puedes ser una mujer independiente, resolver problemas enormes y sentirte diminuta cuando tu madre desaprueba una decisión. O saber que alguien te quiere y seguir necesitando pruebas de que no va a marcharse.

Volver al origen no significa vivir mirando hacia atrás. Significa trabajar aquello que aprendiste entonces para que no tenga que seguir decidiendo cómo vives ahora.

Imagina responder de otra manera

Poder escuchar un «no» sin convertirlo automáticamente en rechazo, discutir con alguien a quien quieres sin que ese conflicto arrastre todo tu día o poner un límite sin pasarte después horas justificándote.

Tomar una decisión sin consultar a cinco personas, pedir ayuda sin sentir que molestas o elegir una relación por cómo quieres vivirla y no solo por miedo a quedarte sola. No se trata de que nunca vuelvas a sentir miedo, tristeza o enfado, sino de que esas emociones no te lleven siempre al mismo lugar.

Y quizá lo que hoy llamas problemas distintos (pareja, límites, culpa, autoestima o necesidad de control) tenga conexiones con aprendizajes más antiguos. 

Por eso en La Niña Que Sana no intentamos arreglar tu vida por partes, hacemos el recorrido completo.

Acompañada. Pero el proceso es tuyo.

No vas a recibir once módulos y un «búscate la vida». Tendrás un recorrido estructurado, inducciones guiadas, ejercicios y recursos de apoyo, materiales para momentos de resistencia y una sesión mensual de preguntas y respuestas para resolver dudas sobre tu proceso.

Lo que no encontrarás es a alguien persiguiéndote cada semana para comprobar si has hecho el trabajo. Tú marcas el ritmo, utilizas las herramientas y pides orientación cuando la necesitas. No tienes que hacerlo sola, pero sí tienes que hacerlo tú.

LA NIÑA QUE SANA

Un proceso para trabajar tu historia sin quedarte atrapada en ella

La Niña Que Sana recorre las diferentes etapas, vínculos y aprendizajes que han contribuido a construir tu manera de verte, protegerte, relacionarte y reaccionar. No lo hacemos para buscar culpables, ni para convencerte de que tu infancia fue peor de lo que recuerdas,  y en absoluto para pasar meses hablando de lo que ocurrió.

Aquí vienes a trabajar. A reprogramar tu mente para poder vivir el presente de forma distinta a lo que aprendió en el pasado para sobrevivir.

Y no necesitas llegar sabiendo cuál es «tu trauma». Ni qué recuerdo es importante. Ni dónde empezó exactamente lo que hoy quieres cambiar. Para eso existe el proceso.

Está pensado para una mujer que ya sabe que quiere cambiar algo y está dispuesta a reservar un espacio para sí misma. Que entiende que trabajar en una misma no significa sentirse bien todos los días y que puede necesitar orientación sin delegar en otra persona la responsabilidad de avanzar.

La intención no es que dependas de Ester, del equipo o del propio programa, sino que puedas recuperar tu capacidad para escucharte, sostenerte y decidir por ti.

Y cuando necesites orientación, tienes un espacio donde encontrarla. Eso es empezar a ocupar tu lugar dentro de tu propio proceso.

EL MÉTODO

Reprogramación Sistémica Inconsciente®

Dentro de La Niña Que Sana utilizamos el Método de Reprogramación Sistémica Inconsciente®. Integra herramientas procedentes de la Hipnosis Ericksoniana, EMDR, PNL, Terapia Sistémica o Constelaciones Familiares y terapia de sonido, de forma guiada y totalmente segura.

Pero no necesitas conocer ninguna de estas técnicas para hacer La Niña Que Sana. Ni estudiar cómo funciona tu subconsciente. Ni convertirte en experta en trauma. Ni haber hecho terapia antes. La mayor parte del trabajo se realiza a través de ejercicios guiados por audio a los que llamamos inducciones.

¿QUÉ OCURRE EN UNA INDUCCIÓN?

Te pones los auriculares, cierras los ojos y sigues la voz de Ester.

Gran parte del trabajo se realiza mediante inducciones guiadas: ejercicios de aproximadamente 40 minutos en los que, siguiendo la voz de Ester, exploras emociones, recuerdos, sensaciones o asociaciones relacionadas con la etapa que estás trabajando.

No necesitas saber hipnosis, visualizar bien ni encontrar tú el origen. Sigues la guía y tu subconsciente trabaja con aquello que va apareciendo.

El objetivo no es saber más sobre tu pasado, sino abrir espacio para responder de otra manera en tu presente.

Este es el recorrido de La Niña Que Sana

No recorremos estas etapas porque asumamos que existe un «problema» en cada una.

Las recorremos porque muchas veces sabes perfectamente qué ocurre hoy, pero no necesariamente dónde empezaron a construirse determinadas respuestas.

Antes de entrar en tu historia, empezamos por aquello que está ocurriendo ahora.

Trabajas el estrés, la preocupación o el malestar actual para comenzar el proceso desde otro lugar.

Empiezas a observar las formas que has desarrollado para protegerte: qué intentas controlar, qué evitas, cómo reaccionas y qué haces automáticamente cuando algo te amenaza emocionalmente.

Trabajas experiencias y aprendizajes vinculados a mamá y cómo ese vínculo pudo influir en tu manera de sentirte querida, cuidada, suficiente y segura.

Trabajas experiencias y aprendizajes vinculados a papá y aquello que ese vínculo pudo dejar en la forma en la que te ves y te vinculas con otras personas.

Pertenecer. Encajar. Gustar. Compararte. Sentirte aceptada. Encontrar tu lugar. Aquí trabajas aquello que nació o se reforzó durante esta etapa y que todavía puede acompañarte hoy.

Amplías la mirada para trabajar el lugar que has ocupado dentro de tu familia y determinadas dinámicas, cargas y formas de relacionarse que hayas podido incorporar como propias.

Exploras el contexto en el que llegaste a tu familia y aquello que pudo influir en el lugar que aprendiste a ocupar dentro de ella.

Exploras el contexto en el que llegaste a tu familia y aquello que pudo influir en el lugar que aprendiste a ocupar dentro de ella.

Trabajas tu relación con el cuerpo, el deseo, el placer, la intimidad y los aprendizajes que has ido incorporando alrededor de tu sexualidad.

Trabajas tu relación con el cuerpo, el deseo, el placer, la intimidad y los aprendizajes que has ido incorporando alrededor de tu sexualidad.

Trabajas tu relación con el cuerpo, el deseo, el placer, la intimidad y los aprendizajes que has ido incorporando alrededor de tu sexualidad.

Después de todo el recorrido llega el momento de integrar. No para convertirte en otra persona, sino para poder empezar a elegir desde quien eres hoy y no únicamente desde aquello que aprendiste que necesitabas ser.

También encontrarás inducciones adicionales​

Además de las 11 etapas, tendrás acceso a inducciones específicas de duelo, aborto y abuso sexual, si son temas que por tu historia de vida necesitas trabajar.

No se trata de que nada vuelva a afectarte

Se trata de que no tenga que afectarte siempre como antes.

Que una crítica no destruya tu día. Que un conflicto no te haga sentir automáticamente que puedes perderlo todo. Que puedas decir que no sin pasar después horas sintiéndote culpable. Relacionarte sin estar permanentemente esperando que alguien se vaya.

Dejar de necesitar constantemente la aprobación de los demás para saber si lo estás haciendo bien. Pedir ayuda sin sentir que molestas. Tomar decisiones teniendo en cuenta también lo que quieres tú. lo que realmente está ocurriendo ahora todo lo que tu historia teme que podría ocurrir.

Significa poder sentir algo sin tener que volver automáticamente al mismo lugar de siempre.

No compras una colección de clases sobre cómo cambiar. Entras, haces el trabajo y las cosas empiezan a cambiar.

Entras en un proceso con un camino claro, herramientas y orientación cuando la necesitas. El objetivo no es que dependas de estar permanentemente acompañada, sino que puedas utilizar lo trabajado cuando vuelvas a encontrarte en una situación en tu vida real sin depender de otra persona para darte los recursos para afrontarla.

Si llevas años haciendo terapia o trabajo personal, puede tener sentido precisamente porque ya comprendes muchas cosas y quieres abordar lo que sigue repitiéndose. Y si nunca has hecho nada parecido, también puedes empezar: no necesitas conocimientos previos ni saber identificar el origen antes de entrar.

Avanzas a tu ritmo, sin obligación de terminar las once etapas en once semanas. Tendrás acceso de por vida para detenerte, integrar y volver a determinados recursos cuando los necesites.

DE VUELTA AL ORIGEN

La Niña Que Sana

La Niña Que Sana nació para que este método llegara a muchas mujeres. Con los años fuimos añadiendo seguimiento, acompañamiento, estructura y personas alrededor del método, hasta construir una experiencia cada vez mayor.

Pero acompañar a miles de mujeres nos dejó algo claro: quienes más aprovechan este proceso no son quienes necesitan que alguien esté constantemente detrás, sino quienes deciden hacer el trabajo, utilizan las herramientas y piden ayuda cuando la necesitan.

Por eso hemos vuelto a separar dos cosas que no tienen por qué ser obligatoriamente la misma: el método que necesitas para hacer La Niña Que Sana y el nivel de acompañamiento que tú quieres tener mientras lo haces.

Esta versión de LNQS es para una mujer que quiere tener un camino claro, herramientas y apoyo cuando lo necesite, pero que entiende que nadie puede hacer su proceso por ella. No tienes que hacerlo sola. Pero sí tienes que hacerlo tú.

TODO ESTO ES LO QUE ENCONTRARÁS

La Niña Que Sana
incluye:

LA NIÑA QUE SANA

497 €

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Tienes dudas?

Aquí respondemos las más habituales

No necesitas llegar con una colección de recuerdos ni saber de antemano qué momento necesitas trabajar.

Las inducciones te ayudan a explorar recuerdos, emociones, sensaciones o asociaciones vinculadas con aquello que estás trabajando.

No necesitas considerar que tuviste una infancia traumática. Todos aprendemos formas de relacionarnos, protegernos, recibir amor, afrontar el conflicto y encontrar nuestro lugar a partir de nuestras experiencias. No buscamos demostrar que ocurrió algo terrible.

Trabajamos aquello que todavía hoy tiene efecto en tu manera de vivir determinadas situaciones.

Puede tenerlo precisamente si existen cosas que ya comprendes perfectamente pero continúan activándose. La Niña Que Sana no parte de cuánto sabes sobre ti. Parte de aquello que todavía se repite o te condiciona aunque lo sepas.

También puedes hacerlo. No necesitas conocimientos previos, saber meditar ni haber realizado una inducción. El recorrido empieza desde el principio.

No.

Puedes llegar con un problema muy concreto o con la sensación de que existen determinadas formas de sentir, reaccionar o relacionarte que no quieres seguir repitiendo.

No necesitas visualizar de una determinada manera. Pueden aparecer imágenes, emociones, sensaciones corporales, palabras, recuerdos o asociaciones diferentes. No existe una única experiencia correcta. No hay forma de que lo hagas mal.

No. Durante la inducción permaneces consciente y presente. Tu mente se relaja y puedes ir accediendo al subconsciente de forma totalmente segura. 

Dentro del programa encontrarás recursos para esos momentos, que tras más de 6 años aplicando el método se han ido perfeccionando para darte respuesta y guía en cada momento del proceso.

Además, cuentas con una sesión mensual de preguntas y respuestas donde podrás plantear dudas relacionadas con el proceso.

No. Avanzas a tu ritmo y tienes acceso de por vida.

Tendrás acceso de por vida.

Tu historia siempre va a formar parte de ti.
Pero no tiene por qué seguir dirigiéndote.